Eclipse parcial de Luna 27-28 de agosto de 2026
CALCULADORA DE ECLIPSES SOLARES
¡Miren esta excelente herramienta! Compartimos la Calculadora de Eclipses Solares desarrollada por Eduardo Fernández Lajús y Romina Di-Sisto (UNLP - CONICET).
Con ella podrán predecir y calcular los próximos eclipses solares seleccionando cualquier punto del mapa, obteniendo la georreferenciación exacta de cada fenómeno.
Una etapa de Falcon 9 se estrellará este 5 de agosto
El próximo 5 de agosto de 2026, la segunda etapa de un cohete Falcon 9 de SpaceX colisionará contra la superficie lunar tras más de un año vagando en una órbita inestable. El objeto, de 13,8 metros y más de cuatro toneladas de masa, pertenece a la misión que lanzó los módulos Blue Ghost 1 y Hakuto-R 2 en enero de 2025.
Los modelos teóricos calculan que el choque creará un nuevo cráter de entre 20 y 30 metros de diámetro y levantará una enorme nube de escombros que podría alcanzar hasta 100 kilómetros de altura. A diferencia de los meteoritos naturales, los astrónomos conocen con exacta precisión las dimensiones, masa y velocidad de esta etapa de cohete. Esto permitirá calibrar mejor los modelos de impacto y estudiar el suelo lunar cuando la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA fotografíe la zona semanas después.
¿Será observable desde la Tierra?
Es un desafío importante, ya que la distancia, el tamaño del objeto, el tipo de impacto y la iluminación de la superficie lunar lo hace muy difícil de detectarlo. Respuesta: NO se sabe, el fenómeno podría ser detectable, aunque no está plenamente garantizado debido a que el destello inicial será relativamente débil.
Mientras que los observatorios profesionales tienen grandes posibilidades de registrar la colisión, los astrónomos aficionados con telescopios de buena óptica y apertura de tamaño mediano podrían llegar a detectarlo solo si las condiciones de visibilidad y el ángulo del impacto resultan favorables.
Por intentar, no se pierde nada. Para aquellos que quieran probar ¡Buena suerte con las observaciones!
Efecto omega durante la salida del Sol | 4 de julio de 2026
Por Esteban J. Andrada
Cada amanecer tiene su matiz, y más allá de lo poético y reflexivo que es un amanecer, existen fenómenos naturales fusionados en un solo paisaje. Desde fenómenos atmosféricos, principios de la propia física de la luz sobre los gases, hasta algo tan simple como las diferencias de temperatura de la superficie y las capas de la atmósfera.
El fenómeno que abordaremos ahora ocurre cuando el agua del mar está más cálida que el aire justo por encima de ella. Comúnmente llamado "efecto omega", aunque es mas apropiado llamarlo "espejismo inferior solar".
La diferencia de temperatura que hay tanto en superficie como en el aire cambia la propia densidad del aire y actúa como una lente, curvando la luz del Sol y creando una imagen invertida y duplicada justo debajo de él. Lo que se ve despegándose del horizonte no es el Sol real, ¡sino su propio reflejo invertido emergiendo del agua! Comentado en numerosos relatos poéticos, bitácoras de navegantes y hasta en canciones populares, este es el famoso "beso del Sol".
Los diarios de navegación y bitácoras de los exploradores polares y marinos del siglo XIX y principios del XX abundan de detalles, dibujos, notas y distintos tipos de registros sobre este y otros espejismos atmosféricos (como el destello verde o la Fata Morgana).
El explorador británico Robert F. Scott plagó de comentarios en sus cuadernos o bitácoras de la Antártida las extrañas deformaciones del Sol debido a las brutales diferencias de temperatura entre el mar helado y las capas de aire.
En su bitácora comenta cómo el Sol, al salir o ponerse sobre el horizonte de hielo y agua, "se estiraba hacia abajo hasta tocar la línea del horizonte, adquiriendo una forma de una jarra alargada muy extraña". Aunque ellos solían llamarlo genéricamente mirage (espejismo), la descripción del cuello es exactamente la del efecto omega.
La ciencia detrás del paisaje
El efecto omega no se trata de un cambio real en la forma del Sol, sino de un espejismo causado por la refracción de la luz en la atmósfera. Para que ocurra, se necesitan condiciones muy específicas. La principal es el agua relativamente cálida y el aire frío: El agua del mar debe estar más caliente que el aire que se encuentra justo por encima de ella.
Por otra parte, las capas de aire con distinta densidad: El agua calienta la capa de aire más cercana a la superficie marina. Al calentarse, este aire se vuelve menos denso. Por encima de él, hay una capa de aire más frío y denso.
Un reflejo invertido
Muchos observadores afirman que la sensación que genera este fenómeno es como si el sol tuviera otro sol debajo de el. El secreto nuevamente esta en la luz. Los rayos del Sol pasan por estas capas de diferente densidad, la luz se curva (se refracta). Esto crea una imagen invertida y duplicada del borde inferior del Sol justo debajo de él. Cuando el Sol real va subiendo, parece "tocar" a su propio reflejo invertido que emerge del mar. Ese punto de contacto es el que genera la ilusión un Sol liquido que se despega del horizonte. Algunos observadores afirman que es como si fuera una gota de agua pegajosa, hasta que finalmente la imagen duplicada desaparece.
Amanecer y la Luna menguante en el cielo
En el cielo del amanecer, a veces es posible ver la salida del Sol con la Luna presente en el cielo. Debido a su órbita alrededor de la Tierra, la Luna pasa aproximadamente la mitad de su ciclo visible en el cielo diurno. Durante las fases de cuarto creciente se la puede ver por la tarde hacia el este, y en cuarto menguante se la puede ver durante toda la mañana. Mientras el Sol salía del mar, la Luna daba un marco contrario, su imagen blanquecina con el azul oscuro de la parte oeste del cielo.
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Equipo de Trapecio Austral
Conjunción al atardecer entre planetas - 2026
En este año tendremos y en la primera quincena de junio tendremos conjunciones visibles luego de la puesta de Sol. Los dos objetos más brillantes del cielo nocturno, Venus y Júpiter, iniciarán un acercamiento aparente que alcanzará su punto cúlmine las noches del 8 y 9 de junio, posicionándose en una curiosa conjunción a poco más de un grado y medio de distancia entre sí (el equivalente al ancho de un dedo meñique con el brazo extendido).
A esta conjunción
visual se sumará Mercurio hacia mediados de mes mirando al horizonte
oeste-noroeste, y durante algunas noches, la Luna.
El momento ideal
para iniciar la observación será entre 30 y 40 minutos después de la puesta del
sol, justo cuando el resplandor solar comience a atenuarse, pero antes de que
los planetas estén demasiado cercanos al horizonte.
¿Cómo
observar la conjunción?
Este fenómeno se
podrá disfrutar perfectamente a simple vista, incluso en zonas con
contaminación lumínica debido al notable brillo de los protagonistas. Unos
binoculares 7x50 o 10x50 permitirá disfrutar de esta “postal viva”.
No se recomienda
el uso de telescopios por dos razones clave. En primer lugar, por el campo de
visión: un telescopio cubre un área del cielo muy estrecha en comparación con
la perspectiva panorámica que ofrecen unos binoculares. En segundo lugar, por
la calidad de la imagen: debido a la baja altura de los planetas sobre el
horizonte, la luz debe atravesar una capa de atmósfera mucho más gruesa y
turbulenta. Esto hará que sea casi imposible percibir detalles planetarios
nítidos, mostrándolos difusos o "turbios"
Hay que estar
atentos a otros factores como la nubosidad hacia el oeste, transparencia atmosférica
sobre el horizonte (si hay humo, polvo en suspensión o mucho vapor de agua).
Cuando la trasparencia atmosférica es baja, se complica observar objetos,
incluso los más brillantes.
El delay de
una postal viva
Siempre que
hablamos de conjunciones, pensamos en términos de espacio: millones de
kilómetros más allá o más acá. Sin embargo, el cielo de junio nos invita a
ejercitar otra mirada, una que altera nuestra percepción del tiempo. Sabemos lógicamente
que este encuentro de mundos es una ilusión de perspectiva. La conjunción solo
existe para nosotros, los observadores terrestres.
Pero lo que a
veces olvidamos es que esa postal también está fragmentada en la dimensión
temporal. Lo que contemplamos en el crepúsculo no ocurre en tiempo real.
La luz viaja a la velocidad abismal de 300.000 kilómetros por segundo, pero las
distancias en el sistema solar son tan descomunales que los destellos tardan
minutos en llegar a nosotros.
Una postal diferida
- Mercurio: Al ser el más cercano a nosotros en esta alineación, su luz tarda unos 8 minutos y 20 segundos en cruzar el vacío espacial. Lo vemos casi en su presente absoluto.
- Venus: Aunque es el objeto más radiante de la noche, su brillo tarda 9 minutos y 40 segundos en alcanzarnos. Su luz actual es un eco del pasado reciente; el reflejo solar de hace casi diez minutos.
- Júpiter: El gigante gaseoso es el verdadero viajero del tiempo de esta noche. Al encontrarse a más de 900 millones de kilómetros, su luz tarda 51 minutos en llegar a nuestros ojos.
La paradoja
del horizonte
Esta distorsión temporal genera un fenómeno fascinante. Si las condiciones atmosféricas acompañan y logramos ver a Júpiter tocar y ocultarse finalmente en la línea del horizonte, estaremos viendo un fantasma: en el plano físico, el Júpiter real ya se habrá ocultado para nosotros hace casi una hora.
Comprender
para mirar
El cielo nos
regala espectáculos visuales maravillosos, pero cuando logramos dimensionar que
es lo que realmente ocurre, la observación es profunda y tiene mayor sentido.
Cuando comprendemos que el cielo se rige bajo leyes naturales y no caprichos
azarosos, es ahí cuando empezamos a pensar a otra escala: Ese es el corazón de
la ciencia.
GALERIA DE FOTOS
Domingo 14 de junio de 2026
Mercurio, Júpiter y Venus hace instantes desde el centro de Mar del Plata.
Tuvimos muchas tardes nubladas y mal tiempo en Mar del Plata y gran parte de la Costa Atlántica, pero hoy por fin tenemos un cielo prístino. Hacia mediados de mes, la Luna se sumará al paisaje.
El día que se registró desde Mar del Plata un impacto en la Luna
En una actividad pública en el famoso “Paseo de las Américas”, compartiendo mates y abrigos, observamos el eclipse. No sabíamos que en ese momento mientras algunas cámaras filmaban, se registraría el impacto de una roca lunar en la totalidad (máximo) del eclipse.
Una oscuridad más profunda de lo esperado
A medida que la Luna se sumergía en la umbra (la parte más oscura de la sombra terrestre), el eclipse alcanzaba su máximo a las 02:12 de la madrugada del lunes 21 de enero. Fue una totalidad particular. Quienes observamos estos fenómenos hace décadas notamos de inmediato que el eclipse era en si un eclipse oscuro. En la jerga astronómica, esto se mide con la Escala de Danjon, que va del 0 al 4.
Diferentes totalidades
Durante esa noche, la Luna se clasificó como un L1: un eclipse gris oscuro o pardo, donde los detalles superficiales de la Luna se vuelven muy difíciles de percibir a simple vista. Creemos que el impacto fue registrado gracias en parte a las condiciones dadas por la oscuridad de la totalidad, y también por la suerte: momento de poco viento (en donde la cámara no temblaba) y en fotograma (solo uno del archivo original) que calzó la imagen del impacto.La Escala de Danjon (Brillo del Eclipse L0 a L4)
[L0] Muy oscuro (Luna casi invisible)
[L1] Gris oscuro / Pardo (Detalles
apenas visibles) <-- Así se vio en Mar del Plata
[L2] Rojo herrumbre ocre
[L3] Rojo ladrillo claro
[L4]
Rojo claro o anaranjado brillante
Un impacto en la Luna
Poco después de que la Luna se sumergiera por completo en la penumbra de la medianoche, los teléfonos empezaron a vibrar. Nos llegaban mensajes cruzados de algunos colegas: ¿Vieron eso? Pareció haber un destello en la totalidad.
Posteriormente en casa, nos pusimos a revisar minuciosamente los videos grabados. No era una tarea fácil; estábamos buscando una aguja en un pajar de bytes. Y de pronto, ahí estaba. Verificando fotograma por fotograma, encontramos el pequeñísimo destello retenido en ¡un solo cuadro de video! Se había capturado el impacto desde Mar del Plata.
Aunque la Luna es blanco constante de pequeños objetos espaciales, estos impactos suelen ser invisibles a los telescopios debido a la luminosidad de nuestro satélite natural. La diferencia crucial aquella noche fue la totalidad del eclipse: con una Luna de brillo tan atenuado, el sutil destello del impacto encontró el contraste ideal para hacerse notar.
Estudios científicos posteriores confirmaron lo que nuestros telescopios (y de algunos observadores en Europa y Estados Unidos) capturaron fue una roca espacial de unos 45 centímetros de diámetro y unos 40 kilos de peso, viajando a la tremenda velocidad de 61.000 kilómetros por hora, se estrelló contra la región de la Luna cercana al cráter Lagrange.
La energía del choque equivalentemente destructiva a una tonelada de TNT transformó la energía cinética en un destello de luz térmica instantáneo que cruzó el espacio hasta llegar a nuestros ojos en Mar del Plata.
Al no tener atmósfera que la proteja, la Luna recibe estos impactos de forma directa, dejando un nuevo y diminuto cráter de unos 15 metros de diámetro en su superficie.
Estos fenómenos repentinos es un recordatorio de que el universo está siempre en movimiento, que no es estático, está vivo, en constante cambio, y que a veces solo hace falta un telescopio, paciencia, mucha paciencia... y a veces suerte.
Seguimos observando estrellas variables
Tras estar aportando datos desde 2018 (Esteban J. Andrada - Trapecio Austral) ampliamos la cantidad de estrellas para el aporte de nuestro granito de arena para la ASVSO (The American Association of Variable Star Observers).
Estas observaciones y aportes, que realiza una pequeña parte aficionados, suelen hacerse de forma silenciosa.
Claro que no suele ser un trabajo visualmente atractivo; sin embargo, es vital. Dentro del conjunto de aficionados, cada dato se suma y da como resultado información valiosa.
Un rápido vistazo a Omega Centauri desde el centro de la ciudad de Mar del Plata
Por Esteban J. Andrada
Ayer observamos y fotografiamos a ω Cen o NGC 5139 con un telescopio refractor apocromático desde el corazón de Mar del Plata.
Si mirabas los mapas celestes antiguos, figuraba simplemente como una estrella solitaria en la constelación del Centauro.
Pero en 1677, el astrónomo Edmond Halley (sí, el mismo del famoso cometa) apuntó su telescopio hacia ella desde la isla de Santa Elena y descubrió la verdad: Era una extraña mancha difusa formada por miles de estrellas. Hoy sabemos que esa "estrella" es en realidad el cúmulo globular más gigante de nuestra galaxia.
El desafío de observar y ver la imagen viva de este objeto en el ocular del telescopio es simplemente una vivencia única, digna de experimentar.
Se confirma a Trapecio Austral el descubrimiento de 11 asteroides provisionales
En el ámbito del programa de la IASC, revelados los resultados recientes, Trapecio Austral ha actualizado el descubrimiento de 11 asteroides en estado provisional. Este esfuerzo, el tiempo y la dedicación y a menudo llevado a cabo en silencio de nuestra parte durante varios años, constituye un aporte más de la astronomía amateur.
Nuestra labor se alinea directamente con el objetivo central de la IASC (Colaboración Internacional de Búsqueda Astronómica): la búsqueda sistemática de asteroides, con un enfoque primordial en la identificación de Objetos Próximos a la Tierra (NEO).
Beta, DY Crucis y "El Joyero"
Por Esteban J. Andrada (Trapecio Austral)
¿Cómo describir esta joya de la Cruz del Sur? Para cualquier observador con un pequeño telescopio, el entorno de Mimosa (Beta Crucis) es una parada obligatoria. En esta región del cielo, la naturaleza nos regala uno de los contrastes cromáticos más delicados y fascinantes del hemisferio sur.
- Baja temperatura: Son estrellas extremadamente frías para su clase, con superficies miles de grados por debajo de la temperatura del Sol.
- Atmósfera de "hollín": Contienen abundantes compuestos de carbono y monóxido de carbono que actúan como un filtro, bloqueando la luz azul y dejando pasar solo los tonos rojos más profundos.
Los Pilares de la Creación escondidas en el corazón de M16
Por Esteban J. Andrada
En el conjunto de la vista de Nebulosa del Águila (M16), oculta una de las postales más populares de la década de los 90´s en la astronomía. Una de las clásicas imágenes capturadas por el telescopio espacial Hubble, es el corazón de esta nebulosa, en donde se erigen los icónicos Pilares de la Creación.
En esta captura realizada desde una zona rural de Mar del Plata durante 2025, no se puede observar en todo su esplendor. Sin embargo, se pueden observar las principales columnas de la postal. Pensemos... son colosales columnas de gas y polvo, la cuna en donde nacen nuevos soles, ubicadas a unos 6500 años luz de distancia en la constelación de la serpiente. Es una postal de fragilidad y a la vez de potencia monumental casi oculta en la vista general de la nebulosa M16.
Para darse una idea general de lo que se pudo capturar desde Mar del Plata, podemos ejemplificar con el pilar más alto (el de la izquierda), que tiene unos 4 a 5 años luz de largo. Eso equivale a unos 40 billones de kilómetros. Si quisiéramos viajar desde la base hasta la punta de ese pilar en un avión comercial, tardaríamos unos 4.5 millones de años. Nuestro sistema solar entero es un granito de arena comparado con una de esas columnas.
En las puntas de los pilares hay unas pequeñas protuberancias (bueno, "pequeñas" para el espacio). Los astrónomos las llaman EGGs (Evaporating Gaseous Globules). Son regiones de gas tan densas que la radiación de las estrellas vecinas no puede deshacerlas. Dentro de cada "huevo" de esos, hay una protoestrella gestándose. Literalmente, son incubadoras estelares.
Los pilares son observables en parte del espectro electromagnético
Si pudiéramos usar sensores infrarrojos (como el Telescopio James Webb), los pilares se vuelven transparentes. Lo que en la foto en el espectro visible se ve como una columna sólida de polvo oscuro, en el infrarrojo desaparece para revelar miles de estrellas rojas que están naciendo en su interior. Es como pasar de ver una pared a ver a través de un cristal.
El engaño de su aparente solidez
Es importante aclarar que son estructuras estáticas. Se ven así porque estrellas masivas cercanas (que no salen en la postal de los pilares) están emitiendo un "viento" de partículas y radiación ultravioleta tan fuerte que está erosionando la nube.
La irónica historia del catalogo Messier y M1
M1, conocida popularmente como la Nebulosa del Cangrejo, es uno de los objetos astronómicos más icónicos e históricos del cielo nocturno. Se trata de un remanente de supernova ubicado en la constelación de Tauro.
Antes de hablar de M1, es importante aclarar que los catálogos astronómicos son una lista o inventario de objetos celestes. Surgieron, evolucionaron o se reinventaron en nuevos catálogos para responder a los desafíos científicos de su tiempo, estableciéndose como bases de datos universales. Gracias a ellos, científicos y aficionados pueden localizar e investigar objetos celestes de manera exacta.
En latitudes pampeanas hacia las 21 Hs ocupa su máxima altura durante el mes de febrero, aunque solo a 29° del horizonte, en la constelación de Tauro, y a solo 6° de Elnath, estrella beta de Tauro.
Los registros históricos de M1 comienza mucho antes de que se inventara el telescopio
En el año 1054, ya los astrónomos chinos registraban la aparición de una estrella singular en el cielo. Fue tan brillante que permaneció visible a plena luz del día durante 23 días y pudo verse en el cielo nocturno durante casi dos años. Claramente, lo que presenciaron fue la explosión de una estrella masiva (supernova) a unos 6,500 años luz de la Tierra.
La irónica historia del catalogo Messier y M1
Paradójicamente, el famoso catálogo de Charles Messier no nació por el amor a las nebulosas, sino por la frustración que le causaban. Messier era un cazador de cometas.
En 1758, durante el regreso del cometa Halley, Messier encontró un objeto difuso en Tauro que, a diferencia de un cometa, al pasar las noches, no se movía respecto a las estrellas de fondo. Para evitar perder el tiempo confundiendo estos objetos estáticos con cometas en el futuro, decidió crear una lista... algo así como, una lista "negativa" o una lista opuesta.
M1 fue el primer objeto que anotó en su lista, convirtiéndose oficialmente en la entrada inicial del que hoy es el catálogo más famoso de la astronomía observacional.
El aporte de Charles Messier en otra área de la astronomía (no estamos hablando de cometas) fue tan fenomenal que hasta hoy en día es uno de los catálogos mas prácticos, aun con sus limitaciones.
La observación (no fotografía) de M1
Desde un cielo muy oscuro (como alguna zona rural cerca de Mar del Plata ), M1 se ve como una mancha extremadamente tenue y difusa a través de unos binoculares 10x50 con tripode. La vista fantasmal mejora con un telescopio mediano, detectando una forma ovalada en este contorno fantasmal.
Es complejo de distinguirlo de las estrellas de fondo si no se usa la técnica de visión periférica (mirar ligeramente hacia un lado del objeto para que la luz caiga en las células más sensibles del ojo)
Las nebulosas no son objetos fáciles, sin embargo, es gratificante "descubrir" por uno mismo el catalogo Messier, comenzando por este fantasmal objeto del verano austral.
El articulo en resumen
M1, la Nebulosa del Cangrejo, es un remanente de supernova situado en Tauro. Los catálogos astronómicos, como el de Messier, permiten localizar estos objetos. En febrero, alcanza su máxima altura a 29° del horizonte en latitudes pampeanas. Visualmente es tenue; en binoculares o telescopios se ve como una mancha difusa. Su observación requiere cielos oscuros y técnica de visión periférica para detectarla.La irónica historia del catalogo Messier
Su historia inició en 1054, cuando astrónomos chinos avistaron una "estrella" brillante. Esta explosión masiva fue visible de día por 23 días y de noche por dos años. Charles Messier la catalogó en 1758 mientras buscaba cometas. Al no moverse, la anotó como el primer objeto de su lista de "falsos cometas".
Paradójicamente, esta especie de lista negativa se volvió un catálogo fundamental y práctico.
El fenómeno del rayo verde
Por Esteban J. Andrada
En 1882, Julio Verne en su novela "El rayo verde" escribió: “Un verde, un verde que ningún artista podría jamás obtener en su paleta, un verde del cual ni los variados tintes de la vegetación ni los tonos del más limpio océano podrían nunca producir un igual. Si hay un verde en el Paraíso, es ese destello” (Verne, 1882).
Una aclaración sobre el título de "profesor" en una etapa critica de la sociedad
Puesta de Sol en el Atlántico desde Monte Hermoso, Buenos Aires, Argentina
Monte Hermoso es uno de los pocos rincones de Argentina donde el espectáculo astronómico diario tiene un giro especial. El Sol parece nacer y morir en el mismo horizonte líquido.
Debido a la curvatura de la costa en esta zona del sur de la provincia de Buenos Aires, el mar queda posicionado hacia el sur. Durante los meses de verano, el movimiento aparente del Sol (provocado por la rotación terrestre y la inclinación del eje de la Tierra) hace que su arco cruce el cielo de manera que la puesta ocurra en el océano Atlántico.


































