Beta, DY Crucis y "El Joyero"

Por Esteban J. Andrada (Trapecio Austral)

¿Cómo describir esta joya de la Cruz del Sur? Para cualquier observador con un pequeño telescopio, el entorno de Mimosa (Beta Crucis) es una parada obligatoria. En esta región del cielo, la naturaleza nos regala uno de los contrastes cromáticos más delicados y fascinantes del hemisferio sur.

No hace falta un telescopio para descubrir algunos secretos de esta región del cielo. Unos binoculares son suficientes para disfrutar del cumulo abierto NGC 4755. Un telescopio de 80mm puede aportarnos aun mas detalles. 

También llamada Mimosa, es una subgigante azul-blanca de brillo eléctrico y, justo a su lado aparece DY Crucis, una estrella de carbono tan roja que parece una gota de sangre en el cosmos.

Cerca de estas dos, solo 1 grado al sudeste de Beta Crucis (Mimosa), encontramos el famoso cúmulo El Joyero (NGC 4755). Es un grupo de estrellas jóvenes y brillantes que, a través del telescopio, parecen diamantes diminutos esparcidos sobre el terciopelo negro del cielo. Es un cúmulo abierto que tiene una magnitud aparente de 4,2 y se encuentra a 6.400 años luz. Contiene aproximadamente 60 estrellas, ideal para binoculares, formando una pequeña estructura con forma de triangulo. Esa forma se pierde si se usa una cámara con larga exposición. 
El nombre popular "El Joyero" fue inventado por John Herschel, quien la comparó en sus escritos como una "caja de joyas" debido a la variedad de colores, incluye estrellas azules, blancas y una radiante estrella roja.

La combinación del azul de Mimosa, el rojo rubí de DY Crucis y los destellos del Joyero hacen de esta región una de las más delicadas y sutilmente bellas postales de nuestro cielo austral. 

Esta parte de la Cruz del Sur fotografiada con un telescopio apocromático en Mar del Plata, es una verdadera postal austral.

Una vista rápida captura del cumulo a través de un telescopio catadióptrico 




Contrastes de colores en la Cruz del Sur 

Como comentamos anteriormente, DY Crucis no es una estrella más. Es una estrella de carbono, una de las más rojas que se pueden observar. Su atmósfera está tan llena de carbono que absorbe la luz azul, dejando pasar solo ese rojo profundo y sangriento. La proximidad visual entre el azul eléctrico de Mimosa y el carmesí de DY Crucis es, sencillamente, un espectáculo inolvidable y accesible para pequeños telescopios. 

Aunque parezca un sistema doble real, en realidad son dos estrellas que no tienen relación mutua. DY Crucis se encuentra aproximadamente a entre 2,000 y 3,000 años luz de la Tierra, aunque las estrellas de carbono son difíciles de medir con precisión absoluta debido a sus pulsaciones. En contraste de distancias, Beta Crucis está mucho más cerca de nosotros, a unos 280 - 350 años luz.

En astronomía se llama a estas vistas “dobles ópticas” es decir que no pertenecen al mismo sistema, pero que, desde la Tierra, debido a la perspectiva parecen un sistema doble.


¿Por qué es tan roja?

A diferencia de gigantes rojas comunes como Betelgeuse o Antares (que a su lado parecen simples tonos naranja), DY Crucis es una estrella de carbono. Sus características principales son:
  • Baja temperatura: Son estrellas extremadamente frías para su clase, con superficies miles de grados por debajo de la temperatura del Sol.
  • Atmósfera de "hollín": Contienen abundantes compuestos de carbono y monóxido de carbono que actúan como un filtro, bloqueando la luz azul y dejando pasar solo los tonos rojos más profundos.

Los Pilares de la Creación escondidas en el corazón de M16

En el conjunto de la vista de Nebulosa del Águila (M16), oculta una de las postales más populares de la década de los 90´s en la astronomía. Una de las clásicas imágenes capturadas por el telescopio espacial Hubble, es  el corazón de esta nebulosa, en donde se erigen los icónicos Pilares de la Creación.

En esta captura realizada desde una zona rural de Mar del Plata durante 2025, no se puede observar en todo su esplendor. Sin embargo, se pueden observar las principales columnas de la postal. Pensemos... son colosales columnas de gas y polvo, la cuna en donde nacen nuevos soles, ubicadas a unos 6500 años luz de distancia en la constelación de la serpiente. Es una postal de fragilidad y a la vez de potencia monumental casi oculta en la vista general de la nebulosa M16.

Vista general de la nebulosa M16, obtenida con un telescopio reflector y cámara réflex, con posterior apilado y procesado de imágenes en RAW, desde Mar del Plata, Argentina

Detalle de la porción de la nebulosa donde se puede percibir las principales columnas de la postal de los "Pilares de la Creación" 


Para darse una idea general de lo que se pudo capturar desde Mar del Plata, podemos ejemplificar con el pilar más alto (el de la izquierda), que tiene unos 4 a 5 años luz de largo. Eso equivale a unos 40 billones de kilómetros. Si quisiéramos viajar desde la base hasta la punta de ese pilar en un avión comercial, tardaríamos unos 4.5 millones de años. Nuestro sistema solar entero es un granito de arena comparado con una de esas columnas.

En las puntas de los pilares hay unas pequeñas protuberancias (bueno, "pequeñas" para el espacio). Los astrónomos las llaman EGGs (Evaporating Gaseous Globules). Son regiones de gas tan densas que la radiación de las estrellas vecinas no puede deshacerlas. Dentro de cada "huevo" de esos, hay una protoestrella gestándose. Literalmente, son incubadoras estelares.

Los pilares son observables en parte del espectro electromagnético 

Si pudiéramos usar sensores infrarrojos (como el Telescopio James Webb), los pilares se vuelven transparentes. Lo que en la foto en el espectro visible se ve como una columna sólida de polvo oscuro, en el infrarrojo desaparece para revelar miles de estrellas rojas que están naciendo en su interior. Es como pasar de ver una pared a ver a través de un cristal.

El engaño de su aparente solidez

Es importante aclarar que son estructuras estáticas. Se ven así porque estrellas masivas cercanas (que no salen en la postal de los pilares) están emitiendo un "viento" de partículas y radiación ultravioleta tan fuerte que está erosionando la nube. 

La irónica historia del catalogo Messier y M1

M1, conocida popularmente como la Nebulosa del Cangrejo, es uno de los objetos astronómicos más icónicos e históricos del cielo nocturno. Se trata de un remanente de supernova ubicado en la constelación de Tauro.

Antes de hablar de M1, es importante aclarar que los catálogos astronómicos son una lista o inventario de objetos celestes. Surgieron, evolucionaron o se reinventaron en nuevos catálogos para responder a los desafíos científicos de su tiempo, estableciéndose como bases de datos universales. Gracias a ellos, científicos y aficionados pueden localizar e investigar objetos celestes de manera exacta.

En latitudes pampeanas hacia las 21 Hs ocupa su máxima altura durante el mes de febrero, aunque solo a 29° del horizonte, en la constelación de Tauro, y a solo 6° de Elnath, estrella beta de Tauro.

Los registros históricos de M1 comienza mucho antes de que se inventara el telescopio

En el año 1054, ya los astrónomos chinos registraban la aparición de una estrella singular en el cielo. Fue tan brillante que permaneció visible a plena luz del día durante 23 días y pudo verse en el cielo nocturno durante casi dos años. Claramente, lo que presenciaron fue la explosión de una estrella masiva (supernova) a unos 6,500 años luz de la Tierra.

M1 Fotografiado en el Bosque Peralta Ramos en Mar del Plata, Argentina. 
La imagen es el resultado de un largo procesado de imágenes obtenidas en un telescopio reflector de 6 pulgadas.


La irónica historia del catalogo Messier y M1

Paradójicamente, el famoso catálogo de Charles Messier no nació por el amor a las nebulosas, sino por la frustración que le causaban. Messier era un cazador de cometas.

En 1758, durante el regreso del cometa Halley, Messier encontró un objeto difuso en Tauro que, a diferencia de un cometa, al pasar las noches, no se movía respecto a las estrellas de fondo. Para evitar perder el tiempo confundiendo estos objetos estáticos con cometas en el futuro, decidió crear una lista... algo así como, una lista "negativa" o una lista opuesta.

M1 fue el primer objeto que anotó en su lista, convirtiéndose oficialmente en la entrada inicial del que hoy es el catálogo más famoso de la astronomía observacional.

El aporte de Charles Messier en otra área de la astronomía (no estamos hablando de cometas) fue tan fenomenal que hasta hoy en día es uno de los catálogos mas prácticos, aun con sus limitaciones.

La observación (no fotografía) de M1

Desde un cielo muy oscuro (como alguna zona rural cerca de Mar del Plata ), M1 se ve como una mancha extremadamente tenue y difusa a través de unos binoculares 10x50 con tripode. La vista fantasmal mejora con un telescopio mediano, detectando una forma ovalada en este contorno fantasmal.

Es complejo de distinguirlo de las estrellas de fondo si no se usa la técnica de visión periférica (mirar ligeramente hacia un lado del objeto para que la luz caiga en las células más sensibles del ojo)

Las nebulosas no son objetos fáciles, sin embargo, es gratificante "descubrir" por uno mismo el catalogo Messier, comenzando por este fantasmal objeto del verano austral.


El articulo en resumen

M1, la Nebulosa del Cangrejo, es un remanente de supernova situado en Tauro. Los catálogos astronómicos, como el de Messier, permiten localizar estos objetos. En febrero, alcanza su máxima altura a 29° del horizonte en latitudes pampeanas. Visualmente es tenue; en binoculares o telescopios se ve como una mancha difusa. Su observación requiere cielos oscuros y técnica de visión periférica para detectarla.

La irónica historia del catalogo Messier

Su historia inició en 1054, cuando astrónomos chinos avistaron una "estrella" brillante. Esta explosión masiva fue visible de día por 23 días y de noche por dos años. Charles Messier la catalogó en 1758 mientras buscaba cometas. Al no moverse, la anotó como el primer objeto de su lista de "falsos cometas". 

Paradójicamente, esta especie de lista negativa se volvió un catálogo fundamental y práctico. 



El fenómeno del rayo verde

En 1882, Julio Verne en su novela "El rayo verde" escribió: “Un verde, un verde que ningún artista podría jamás obtener en su paleta, un verde del cual ni los variados tintes de la vegetación ni los tonos del más limpio océano podrían nunca producir un igual. Si hay un verde en el Paraíso, es ese destello” (Verne, 1882).


El rayo verde [1] es un destello colorido, observado en ocasiones muy puntuales en la salida o puesta de Sol y a veces de Luna. Es un fenómeno difícil de detectar para aquel observador distraído, debido a su fugaz duración, en torno al segundo. También se ha documentado la aparición de rayos rojos y azules. 

Debido a que es observable en condiciones muy específicas, y por tanto nada frecuente, este fenómeno ha sido clasificado en el pasado como una leyenda, como parte de aquellos relatos de marineros místicos. Hoy gracias a los registros fotográficos y oculares, sabemos que es un fenómeno totalmente posible. Pero, ¿a qué se debe? 




NOTAS
[1] El rayo verde también es denominado destello verde. Cabe destacar que existe también variantes en su coloración. 







Una aclaración sobre el título de "profesor" en una etapa critica de la sociedad

 





NOTA: En la ciencia y docencia, el entusiasmo no reemplaza al título

El ejercicio ilegal de un titulo como "profesor" "doctor" o "astrónomo" está penado por ley precisamente porque busca proteger a la ciudadanía de títulos NO otorgados.


Puesta de Sol en el Atlántico desde Monte Hermoso, Buenos Aires, Argentina

Monte Hermoso es uno de los pocos rincones de Argentina donde el espectáculo astronómico diario tiene un giro especial. El Sol parece nacer y morir en el mismo horizonte líquido.

Debido a la curvatura de la costa en esta zona del sur de la provincia de Buenos Aires, el mar queda posicionado hacia el sur. Durante los meses de verano, el movimiento aparente del Sol (provocado por la rotación terrestre y la inclinación del eje de la Tierra) hace que su arco cruce el cielo de manera que la puesta ocurra en el océano Atlántico. 








Reencuentro con el eclipse total de Sol de la Patagonia

En este breve documental, revivimos el eclipse total de sol en la Patagonia del 14 de diciembre de 2020. En medio de un año que desafió al mundo, fuimos testigos de uno de los fenómenos astronómicos más sobrecogedores de la naturaleza.



¡Feliz 2026!

Hacemos una pausa por unos días para recargar energías. Les deseamos un excelente cierre de año y un próspero Año Nuevo 2026. ¡Nos vemos pronto!



Pensando el cielo nocturno | M42 y alrededores

Por Esteban J. Andrada (Trapecio Austral)

La Nebulosa de Orión (M42) es, sin lugar a dudas, uno de los objetos más emblemáticos y tradicionales en el catálogo de vistas celestes. Representa el punto de partida perfecto para cualquier aficionado que decida emprender su viaje astronómico, ofreciendo un espectáculo inigualable incluso a través de un pequeño telescopio o unos simples binoculares.

M42 es frecuentemente descrita como una "cocina de estrellas" o una guardería estelar, ya que es un sitio donde las condiciones físicas y químicas son ideales para la formación activa de nuevas estrellas. En su interior, el gas frío y el polvo se colapsan gravitacionalmente para dar nacimiento a soles jóvenes y brillantes, alimentando continuamente la luminosidad de la nebulosa.


¿Qué tipo de nebulosa es?
Dentro de la vasta taxonomía de nebulosas que maneja la astronomía observacional, M42 se encuadra en la categoría de Nebulosa Difusa. Sin embargo, es importante refinar esta clasificación:

Nebulosa de Emisión
La parte más brillante de M42 es primariamente una nebulosa de emisión, lo que significa que el gas dentro de la nube es energizado (ionizado) por la intensa radiación ultravioleta de las estrellas jóvenes y calientes (como las del Cúmulo del Trapecio). Este gas ionizado emite su propia luz visible.

Nebulosa de Reflexión
Partes de la región están compuestas por una nebulosa de reflexión, donde la luz de las estrellas cercanas no ioniza el gas, sino que simplemente es dispersada y reflejada por las partículas de polvo, dándole un tinte azulado en algunas zonas. 

Como mencionábamos anteriormente, esta región catalogada como M42 es mucho más que la nebulosa visible a simple vista. En realidad, es un complejo astronómico compuesto por la propia nebulosa de emisión (una gigantesca nube de gas y polvo iluminada por las estrellas que nacen en su interior) y una rica variedad de otros objetos celestes, incluyendo cúmulos abiertos recién formados. Esta zona es un verdadero semillero estelar y contiene decenas de objetos adicionales de gran belleza y alto valor científico, siendo un objetivo recurrente para la astrofotografía de alto nivel.

Un telescopio reflector de 150mm permite observar los detalles con mayor precisión. Las grandes aperturas siempre mandan en el espacio profundo. Foto: Esteban J. Andrada (Trapecio Austral) 


Profundizando en la Observación
Como una de las primeras coordenadas donde reposa el telescopio de un principiante, M42 ofrece una recompensa visual inmediata. Una observación inicial y apresurada del área es emocionante y memorable, revelando su brillo y estructura básica.

No obstante, la Nebulosa de Orión es mucho más que una postal pasajera. Con el tiempo y la experiencia, podemos profundizar en la exploración de esta popular región. El desafío para el observador experimentado es ir más allá del brillo central para descubrir detalles sutiles:
  • Las extensiones más débiles de la nebulosa.
  • La compleja estructura de sus filamentos y alas.
  • Los contrastes entre sus zonas de emisión y reflexión.
  • La resolución de los componentes más débiles del Cúmulo del Trapecio.

Si bien la Nebulosa de Orión (M42) es perfectamente observable a simple vista —manifestándose como un diminuto manchón difuso bajo cielos oscuros— y los telescopios nos permiten adentrarnos y resolver sus detalles internos, la experiencia visual adquiere un carácter totalmente distinto cuando se observa a través de binoculares.

A diferencia de la visión monocular y de alto aumento que suele ofrecer un telescopio, los binoculares, utilizados a bajo aumento, maximizan el campo de visión. Esta característica, combinada con la imagen estereoscópica (visión con ambos ojos) que naturalmente proporcionan, nos permite disfrutar mucho más de la vista general del vasto complejo nebular

La capacidad de usar ambos ojos a la vez en los binoculares no solo resulta en una visión más cómoda y natural, sino que también puede generar una sensación de profundidad y una captación de luz incrementada, lo que hace que la Nebulosa de Orión se revele con una espectacularidad y contexto que a menudo se pierden en los acercamientos más cerrados de los telescopios. Por ello, los binoculares (unos 7x50 de buena calidad) son una herramienta indispensable para apreciar el esplendor completo de esta joya cósmica, y claramente acompañado de un buen cielo con poca contaminación lumínica. 


Vista general de la nebulosa visible con un pequeño telescopio de distancia focal corta. No hace falta un gran telescopio para disfrutar de esta postal.
Foto: Esteban J. Andrada (Trapecio Austral)


Entre la historia, cultura y ciencia
La región que alberga a M42, la célebre Nebulosa de Orión, es un sector del cielo dominado por impresionantes y densas concentraciones de estrellas. Dentro de su corazón vibrante se encuentra uno de los ejemplos más notables de estos agrupamientos: el Cúmulo del Trapecio (también conocido como Theta Orionis).

Este monumental objeto celeste no solo ha cautivado a los observadores modernos, sino que fue descubierto por uno de los gigantes de la astronomía. Aunque la nebulosa en sí era conocida por civilizaciones antiguas, el primero en registrar su característica estructura con la ayuda de un telescopio fue Galileo Galilei, el 4 de febrero de 1617.

Observar el Cúmulo del Trapecio constituye un excelente desafío de observación, especialmente cuando se utilizan aumentos elevados. Esto permite a los astrónomos aficionados no solo distinguir la luminosidad general, sino también resolver y definir sus componentes estelares individuales, que son estrellas jóvenes y masivas.

Una parada obligada
Como mencionábamos, la Nebulosa de Orión es un objeto sumamente recurrente y querido por la comunidad de observadores. Es junto a las Pléyades, las Híades, y las Tres Marías,  protagonista de las noches de verano (en el hemisferio sur) o invierno (en el hemisferio norte), ya que es un objetivo relativamente fácil de localizar incluso para los aficionados novatos.

Sin embargo, su atractivo no disminuye con la experiencia. M42 es una parada obligada que llama constantemente la atención de aquellos aficionados con varias décadas de experiencia a sus espaldas, quienes siempre buscan nuevos detalles, estructuras más finas y, por supuesto, rememorar la belleza pura de uno de los mejores espectáculos que nos ofrece el Universo.



Realizar un paneo simple en la zona de M42, puede ser emocionante, pero seria un error si con el paso del tiempo, seguimos observando esa zona sin analizar antes algunos datos.
En realidad en la imagen se observan tres objetos que forman la característica vista: M42, M43 (en forma de cuña por debajo de la nebulosa principal) y NGC 1977.

Aunque son objetos diferentes y adyacentes, la Nebulosa NGC 1977 (y el complejo que la rodea) a menudo se confunde o, más precisamente, se ve opacada por la inmensa popularidad y brillo de M42, la Gran Nebulosa de Orión. 
Foto: Eduardo G. Horacek (Trapecio Austral) 

El dato por excelencia, se transforma en información cuando el observador comprende las colosales distancias, además de la posible comprensión de una cifra astronómica, es el hecho de que todos estos objetos no se encuentran (lógicamente) en un mismo plano en el espacio, a continuación un ejemplo.

  • M42 se encuentra más cerca de nosotros que M43, a unos 1344 Años Luz
  • M43 suma unos 256 Años Luz más de distancia: 1600 Años Luz en total.
  • NGC 1977 también se encuentra en torno a los 1600 Años Luz de distancia.
  • La Joya Perdida de Orión, se encuentra aún más alejado, unos 1973 Años Luz promedio.

Una aparente imagen plana, vista telescópicamente, puede tomar tridimensionalidad si pensamos en las diferencias de distancias entre cada uno de los componentes de esta famosa postal, y comprendemos que esta postal es visible de esta forma desde nuestra posición terrestre.





¡Gemínidas a la vista!

Esta captura realizada en la Reserva Paititi durante las primeras horas del 13 de diciembre de 2025, nos ofrece un encuentro cercano con una Geminida, una de las lluvias de meteoros más llamativas.
A diferencia de la mayoría de las lluvias de estrellas que nacen de restos de cometas de hielo, las Gemínidas tienen un linaje único: el asteroide (3200) Faetón. Esto las convierte en la primera lluvia de meteoros vinculada oficialmente a un cuerpo rocoso.

Aunque las geminidas están relacionadas con el radiante en la constelación de géminis, pueden aparecer en todo el cielo, coincidiendo aproximadamente con el punto radiante. Por esa razón, hay que estar atento a observar todo el cielo. 

Es importante alejarse del imaginario de las películas, donde los meteoros cruzan el cielo sin cesar. La realidad es mucho más sutil. La actividad se mide en un promedio de meteoros por hora, lo que requiere una observación atenta y pausada. La contaminación lumínica oculta los trazos más finos.

¿Qué más decir de Faetón? Es un enigma para la ciencia. Muchos investigadores lo consideran un "cometa extinto" o un "cometa de roca": un objeto que agotó sus hielos hace siglos pero que dejó tras de sí un rastro de escombros. Cuando la Tierra atraviesa esta estela, las partículas impactan contra la atmósfera y se incineran, creando brillantes trazos que suelen adquirir tonos verdosos debido a su composición mineral.

Una geminida es captada ente un árbol y Júpiter. 






 

Éxito en la Búsqueda de Asteroides: Trapecio Austral Suma 11 Descubrimientos Provisionales

Estamos sumamente felices de compartir nuevos hallazgos en nuestra continua participación en el programa de ciencia ciudadana. 

En el ámbito del programa de la IASC, revelados los resultados recientes, Trapecio Austral ha actualizado el descubrimiento de 11 asteroides en estado provisional. Este esfuerzo, el tiempo y la dedicación y a menudo llevado a cabo en silencio de nuestra parte durante varios años, constituye un aporte más de la astronomía amateur.

Nuestra labor se alinea directamente con el objetivo central de la IASC (Colaboración Internacional de Búsqueda Astronómica): la búsqueda sistemática de asteroides, con un enfoque primordial en la identificación de Objetos Próximos a la Tierra (NEO).


Con el objeto catalogado como 2024 SX77, Trapecio Austral suma 11 asteroides provisionales a su lista de descubrimientos


Recuerdos del archivo: Eclipse total de Luna (2008)

Durante el verano de 2008, precisamente las últimas horas del miércoles 20 y primeras del jueves 21 de febrero de 2008, los observadores en Mar del Plata (y gran parte de América) pudimos disfrutar de un eclipse total de Luna.

El fenómeno fue visible durante la medianoche. La fase de totalidad (momento en que la Luna estuvo completamente inmersa en la sombra de la Tierra) se registró cerca de las 12:30 AM (hora local). Las condiciones de observación en Mar del Plata fueron generalmente buenas, aunque se presentaron pasajes momentáneos de nubosidad aislada durante el inicio del eclipse.

Una noche cálida y con brisas suaves, con una hermosa Luna llena en la constelación de Leo, y relativamente cercana a la estrella Spica y Saturno, dieron un marco ideal para disfrutar del eclipse, y fotografiarlo.

La distancia de la Luna durante el eclipse lunar de febrero de 2008 fue de 353.535 km. 
Este eclipse fue especial porque ocurrió cuando la Luna estaba muy cerca de la Tierra en su órbita, un evento que no se repetirá hasta 2033.




Recuerdos del archivo: Conjunción Júpiter - Venus (2008)

Hace varios años, el atardecer del 4 de diciembre de 2008, el cielo nos regaló una despedida del año espectacular . Al mirar hacia el oeste, el cielo era una postal viva, compuesto por Venus y Júpiter.

Aunque la distancia real entre los planetas era inmensa (Venus a unos 90 millones de kilómetros y Júpiter a casi 890 millones de kilómetros del Sol) desde la perspectiva de la Tierra, parecían cercanos. Durante todo ese mes tuvimos semanas enteras de cielo despejado, algo inusualmente raro para Mar del Plata.

Durante diciembre de 2008, el firmamento nos brindó una despedida del año verdaderamente espectacular. Al caer la tarde, con solo alzar la vista al oeste, se revelaba una postal crepuscular dominada por Venus y Júpiter. 


En memoria de Jack B. Newton (1942-2025)

El 11 de noviembre de 2025, la comunidad astronómica amateur perdió a uno de sus más grandes pilares, Jack Newton.

Nacido en Winnipeg, Manitoba, el 13 de agosto de 1942, y fallecido en Osoyoos, Columbia Británica, Jack fue un astrónomo canadiense reconocido mundialmente. Se destacó por su influyente trabajo en astrofotografía amateur y su dedicada labor de observación y divulgación científica.

Desarrolló técnicas como la cámara fría, lo que fue una revolución en la calidad de las imágenes a nivel amateur. La obra "The Guide to Amateur Astronomy" se erige como una auténtica referencia dentro de la astronomía amateur. 

Su mérito reside no solo en el contenido, sino en un estilo de escritura cautivador que logra transmitir genuinamente la pasión por la observación. Demostrando ser un observador visual minucioso y riguroso, trasciende el uso de las fotografías.

Su legado perdurará a través de sus publicaciones y las imágenes vivas que fueron inspiración para generaciones de observadores en la cual estamos nosotros.

Viaja a las estrellas Jack...

Jack Newton fue uno de los grandes pilares de la astronomía de los 70's y 80's
Crédito de la imagen: The Royal Astronomical Society of Canada (RASC)

El cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será

El famoso astrónomo Carl Sagan abrió su icónico libro Cosmos con una reflexión escalofriante: "El cosmos es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será" (Sagan, 1980).

Esta simple frase nos invita a ir más allá de los mitos, como aquella que veía la Vía Láctea como un "espinazo que sostiene la noche", para abrazar la realidad revelada por la ciencia moderna.

Hemos descubierto que somos parte de una inmensa galaxia espiral, una entre miles de millones en un universo vasto y, a menudo, lejano. Sin embargo, no estamos separados de él, sino íntimamente conectados: somos una parte consciente y pensante de ese mismo cosmos.

La Vía Láctea fotografiada el 18 de octubre de 2025 desde una zona rural en Balcarce, Argentina


La Nebulosa Omega (M17) desde Mar del Plata - 2025

La Nebulosa Omega (M17) es una hermosa nebulosa ubicada en la constelación de Sagitario. Se encuentra a una distancia aproximada de entre 5.000 y 6.000 años luz de la Tierra.

Es visible con un telescopio pequeño, y es observable como una nube fantasmal. La fotografía fue obtenida en el Bosque Peralta Ramos, Mar del Plata, durante la medianoche del 3 de octubre de 2025. 

Es una de las regiones de formación estelar más activas y masivas de nuestra galaxia, la Vía Láctea, donde nacen miles de estrellas a partir de densas nubes de gas y polvo. Curiosamente, esta nebulosa es la que más nombres alternativos tiene. Por ejemplo, es llamada "Nebulosa del Cisne". 

La Nebulosa Omega (M17 o NGC 6618) se puede ver con un telescopio pequeño (o incluso con binoculares) como una mancha de luz alargada, difusa o fantasmal, sin los colores intensos que se aprecian en las astrofotografías. Es una de las regiones de formación estelar más brillantes de nuestra galaxia, con una magnitud aparente de alrededor de 6.0 y un tamaño aparente de unos 11 a 20 minutos de arco (aproximadamente un tercio a la mitad del diámetro de la Luna llena).


La Nebulosa Omega se puede ver con un telescopio pequeño como una mancha de luz alargada y difusa, sin los colores que se aprecian en las astrofotografías

El Cráter Gassendi desde Mar del Plata - Octubre 2025

Al borde norte del Mare Humorum, se encuentra uno de los cráteres más singulares de la Luna. Visible durante los cuartos gibosa creciente, sobre todo en el dia lunar 11 (11 días después de la fase Luna nueva). También es visible cerca del dia lunar numero 25, siendo la opción menos popular debido a que es la fase cuarto menguante, la que vemos antes del amanecer... si, hay que madrugar.

La imagen muestra sombras profundas y alargadas en torno al cráter, lo que indica que en el momento de la observación, se estaba produciendo el amanecer del cráter (se denomina de esa forma, porque si un hipotético Gassendino estuviera en ese cráter en el momento de la foto, observaría un amanecer solar en su cielo).



Un cráter singular para disfrutar con un pequeño telescopio

Este cráter, muy característico, Es muy antiguo, se cree que se formó hace aproximadamente 3.6 mil millones de años, en el período Nectárico. 

¿Qué tamaño tiene el cráter? Buena pregunta, ya que con sus 110Km (una distancia lineal aproximadamente equivalente de Mar del Plata a Pinamar) lo hace un objetivo popular para los pequeños telescopios. 

A medida que migramos hacia telescopios con buena calidad óptica, y mayor apertura, obtenemos más y más detalles de su interior, que por cierto, es muy interesante.  

Tiene muchas curiosidades geológicas de interés para los científicos. Su suelo es muy interesante porque está fracturado (lo que se conoce como suelo agrietado o fracturado) y contiene un complejo sistema de grietas o zanjas llamado Rimae Gassendi (Rimas de Gassendi). Estas "rimas" son características geológicas lunares, que en el caso de Gassendi, se cree que se formaron cuando la lava interior se enfrió y contrajo.