Por Esteban J. Andrada
Cada amanecer tiene su matiz, y más allá de lo poético y reflexivo que es un amanecer, existen fenómenos naturales fusionados en un solo paisaje. Desde fenómenos atmosféricos, principios de la propia física de la luz sobre los gases, hasta algo tan simple como las diferencias de temperatura de la superficie y las capas de la atmósfera.
El fenómeno que abordaremos ahora ocurre cuando el agua del mar está más cálida que el aire justo por encima de ella. Comúnmente llamado "efecto omega", aunque es mas apropiado llamarlo "espejismo inferior solar".
La diferencia de temperatura que hay tanto en superficie como en el aire cambia la propia densidad del aire y actúa como una lente, curvando la luz del Sol y creando una imagen invertida y duplicada justo debajo de él. Lo que se ve despegándose del horizonte no es el Sol real, ¡sino su propio reflejo invertido emergiendo del agua! Comentado en numerosos relatos poéticos, bitácoras de navegantes y hasta en canciones populares, este es el famoso "beso del Sol".
Los diarios de navegación y bitácoras de los exploradores polares y marinos del siglo XIX y principios del XX abundan de detalles, dibujos, notas y distintos tipos de registros sobre este y otros espejismos atmosféricos (como el destello verde o la Fata Morgana).
El explorador británico Robert F. Scott plagó de comentarios en sus cuadernos o bitácoras de la Antártida las extrañas deformaciones del Sol debido a las brutales diferencias de temperatura entre el mar helado y las capas de aire.
En su bitácora comenta cómo el Sol, al salir o ponerse sobre el horizonte de hielo y agua, "se estiraba hacia abajo hasta tocar la línea del horizonte, adquiriendo una forma de una jarra alargada muy extraña". Aunque ellos solían llamarlo genéricamente mirage (espejismo), la descripción del cuello es exactamente la del efecto omega.
La ciencia detrás del paisaje
El efecto omega no se trata de un cambio real en la forma del Sol, sino de un espejismo causado por la refracción de la luz en la atmósfera. Para que ocurra, se necesitan condiciones muy específicas. La principal es el agua relativamente cálida y el aire frío: El agua del mar debe estar más caliente que el aire que se encuentra justo por encima de ella.
Por otra parte, las capas de aire con distinta densidad: El agua calienta la capa de aire más cercana a la superficie marina. Al calentarse, este aire se vuelve menos denso. Por encima de él, hay una capa de aire más frío y denso.
Un reflejo invertido
Muchos observadores afirman que la sensación que genera este fenómeno es como si el sol tuviera otro sol debajo de el. El secreto nuevamente esta en la luz. Los rayos del Sol pasan por estas capas de diferente densidad, la luz se curva (se refracta). Esto crea una imagen invertida y duplicada del borde inferior del Sol justo debajo de él. Cuando el Sol real va subiendo, parece "tocar" a su propio reflejo invertido que emerge del mar. Ese punto de contacto es el que genera la ilusión un Sol liquido que se despega del horizonte. Algunos observadores afirman que es como si fuera una gota de agua pegajosa, hasta que finalmente la imagen duplicada desaparece.
Amanecer y la Luna menguante en el cielo
En el cielo del amanecer, a veces es posible ver la salida del Sol con la Luna presente en el cielo. Debido a su órbita alrededor de la Tierra, la Luna pasa aproximadamente la mitad de su ciclo visible en el cielo diurno. Durante las fases de cuarto creciente se la puede ver por la tarde hacia el este, y en cuarto menguante se la puede ver durante toda la mañana. Mientras el Sol salía del mar, la Luna daba un marco contrario, su imagen blanquecina con el azul oscuro de la parte oeste del cielo.